Plagas de productos almacenados

Es importante conocer los insectos que atacan los
productos almacenados, ya que saber identificarlos,
conocer sus hábitos y niveles de daños nos
permitirá tomar las medidas adecuadas de control.

Plagas de productos almacenados

Información general

Los almacenes son ecosistemas artificiales pobres y relativamente aislados del exterior, donde se presentan una serie de especies que pueden destruir, dañar o devaluar entre un 10 y un 30% de los productos depositados en éstos. Estas variaciones dependen de multitud de factores tales como tipo de almacén, zona en que se encuentra (condiciones climáticas), tipo de material almacenado, manejo del mismo, técnicas de control empleadas, etc.

Sin embargo, no todo lo que encontramos sobre un producto almacenado es una verdadera plaga. En la fauna de almacén podemos distinguir dos grandes grupos de especies:

Las verdaderas plagas de almacén. Son aquellas que dependen del producto almacenado para su desarrollo y representan un número muy pequeño, siendo fundamentalmente artrópodos: el 75 % son coleópteros o escarabajos; el 15 % son mariposas o lepidópteros y el resto son ácaros. cucarachas, etc.

El resto. En este grupo estarían una serie de especies también perjudiciales que pueden tener tanta importancia como el grupo anterior, a pesar de que no se reproduzcan continuamente en el almacén y una serie de especies depredadoras y parásitas del resto de la fauna presente. Entre las especies perjudiciales tenemos las introducidas accidentalmente con el producto, como algunos artrópodos (por ejemplo, el gorgojo de las lentejas), o los roedores y pájaros que entran en los recintos atraídos por el alimento. así como las especies que tienen hábitos necrófagos, micófagos. etc. Todas ellas contribuyen igualmente a la destrucción del producto almacenado al consumir parte del mismo y/o ensuciarlo con sus mudas. deyecciones. etc.


Características de los almacenes que favorecen el desarrollo de las plagas

El alimento. Es más abundante y constante que en el exterior de los recintos, por lo que la cantidad no es un factor limitante para ninguna especie a lo largo de todo el año.

La temperatura. Es más alta y más constante que en el exterior, sobre todo en invierno, lo que favorece a las distintas especies. Por encima de los 15oC se inicia el riesgo de ataque, aunque en general se deben superar los 20oC para que una especie pueda desarrollarse y reproducirse normalmente.

La humedad. Influye tanto la humedad ambiental, que debe ser superior al 50/60% para que se desarrollen los artrópodos, como la del alimento, que debe superar el 13%.

Las condiciones del almacén. Las características del almacén, así como el manejo de los productos que allí se encuentran, o el estado de éstos, pueden favorecer el desarrollo de las plagas como, por ejemplo:

  • El estado sanitario del almacén.
  • El aislamiento del exterior. Si uno o ambos factores son malos, favorecen extraordinariamente el desarrollo de los insectos, al ofrecerles refugios donde esconderse y reproducirse, y una libre circulación de los mismos entre campo y almacén.
  • La oscuridad. La mayoría de la fauna de almacén prefiere la oscuridad y se esconde en el interior de los productos que ataca, lo que hace difícil su detección, aunque se localizan preferentemente en las capas superficiales.
  • La poca manipulación de los productos. El almacenamiento de los productos durante periodos largos de tiempo en los que no se manipula, es desaconsejable. En casos de almacenamientos prolongados es recomendable remover el producto, ya que la simple manipulación mecánica del mismo puede afectar a las poblaciones de artrópodos presentes de forma importante.
  • El estado del material almacenado. Muchas de las especies que atacan a los cereales prefieren la harina a los granos, y sólo pueden atacar a éstos si están rotos, por lo que deberán almacenarse en buen estado para dificultar la actuación de estas plagas.

Almacenes


Características de las especies de almacén

Los artrópodos que encontramos en los almacenes tienen unos ciclos de vida de duración muy variable, dependiendo de la especie, de las condiciones del recinto y del tipo de producto almacenado, por lo que el número de generaciones anuales puede oscilar notablemente para una misma especie, aunque suele ser elevado.

Las especies que viven exclusivamente en el almacén tienen la gran ventaja de no estar expuestas a las a las condiciones ambientales externas, que son más variables, y de tener una gran cantidad de alimento a su disposición, por lo que el número de generaciones anuales puede ser muy elevado, aunque tienen la gran desventaja de sufrir una mayor competencia por el espacio y alimento cuando aumentan los niveles de población, por lo que si cambian las condiciones que les son favorables, son más fácilmente eliminadas.


Tipos de daño

Las especies presentes en los almacenes producen dos tipos de daños: los directos, como consecuencia del consumo del producto, y los indirectos, producidos por los destrozos, por la presencia de excrementos y exuvios, así como por las alteraciones organolépticas del alimento.

Daños directos.

  • Pérdidas de peso del producto.
  • Reducción de la capacidad germinativa de los granos.
  • Reducción del valor nutritivo del alimento.

Daños indirectos.

  • Presencia de exuvios, deyecciones, etc.
  • El calentamiento del producto almacenado, que favorece, por un lado, la presencia de diversos hongos patógenos, que a veces producen micotoxinas que hacen que el producto no se pueda emplear para la alimentación del hombre o el ganado, y, por otro, la germinación de los granos, produciendo como consecuencia una pérdida de su valor comercial, agravando notablemente los daños producidos por los artrópodos.
  • Reservorio de enfermedades. Las plagas presentes en el almacén pueden ser perjudiciales no sólo por sí mismas, sino también por ser hospedantes de patógenos (nematodos, solitarias, bacterias, etc.) que provocan enfermedades en el hombre o el ganado.

Almacenes


PRINCIPALES PLAGAS DE ALMACÉN

La mayor parte de las plagas de almacén son insectos. Entre las plagas de mayor importancia económica se encuentran las siguientes:

Ephestia (cadra) cautella
Polilla bandeada del cacao e higos secos

Ephestia elutella
Polilla del cacao, tabaco y productos vegetales secos

Ephestia (cadra) figulillella
Polilla de las pasas

Ephestia (anagasta) kuehniella
Polilla de la harina

Lasioderma serricorne
Escarabajo del tabaco

Nemapogon granellus
Polilla del grano

Phthorimaea (Scrobipalpa) operculella
Polilla de la patata

Plodia interpunctella
Polilla bandeada de los frutos secos

Sitophilus granarius
Gorgojo del trigo

Sitotroga cerealella
Palomilla de los cereales

Tineola bisselliella
Polilla de las alfombras

Tribolium castaneum, Tribolium confusum
Escarabajo rojo de la harina y escarabajo confuso de la harina

Trogoderma granarium
Gorgojo del trigo

BIOCONTROL

Manejo de feromonas y trampas en productos almacenados

SANIDAD AGRÍCOLA ECONEX, S.L., ha desarrollado un sistema de biocontrol de plagas de productos almacenados, siendo un método ecológico, que no aporta residuos de plaguicidas a los alimentos almacenados.

En los productos almacenados se tiende cada vez más a utilizar métodos de seguimiento y control respetuosos con el medio ambiente. Para realizar estos tratamientos con éxito, es preciso detectar la invasión a tiempo, conocer las áreas donde se inicia, y determinar la eficacia de las medidas tomadas para el control de la plaga; todo lo anterior se determina usando trampas con feromonas.

Para que el uso de las trampas sea efectivo, es necesario un conocimiento de la biología de la plaga.

Las trampas se deben colocar donde es más probable que se encuentren las plagas de productos almacenados, y en puntos concretos del proceso de producción de alimentos, donde es importante una detección rápida de la presencia de insectos.

La densidad de las trampas oscila entre un mínimo de 3 trampas y un máximo de 9 trampas, por 1.000 metros cuadrados de almacén.

Los recintos próximos a un área infectada deberían tener trampas, así como los pasillos, que conectan también con un área infectada, y si salen directamente de ella, deberían colocarse 2 trampas en serie.

En los almacenes con menos cantidad de producto almacenado también conviene colocar trampas.

Donde la actividad sea importante, las trampas deben ser inspeccionadas semanalmente para observar el número de insectos capturados, y cada 15 días en el resto.


Consejos para la prevención del ataque de las plagas en almacén

La prevención del ataque es el primer objetivo que ha de cumplirse, puesto que una intervención temprana puede evitar los daños en los productos almacenados, o hacer que su incidencia sea menor.

Limpieza previa de los locales y maquinaria. Es fundamental, y debe realizarse antes de introducir la mercancía, ya que los restos de suciedad, de grano viejo, etc., pueden favorecer el desarrollo de insectos. Igualmente es importante reparar paredes y techos, en su caso, con el fin de que no tengan grietas o resquicios que sirvan de refugio a las posibles plagas.

Hay que tener en cuenta que la entrada de cualquier mercancía en el almacén puede ser fuente de reinfestaciones, por lo que deben ser examinadas cuidadosamente antes de introducirlas, y siempre que sea posible, someterlas a una cuarentena con el fin de detectar niveles pequeños de contaminación, que de otra forma pasarían desapercibidos.

Aislamiento. Conviene conseguir el mayor aislamiento posible del almacén con el exterior para tratar de evitar la entrada de las plagas.

Empaquetado de las mercancías. El empaquetado debe ser bastante hermético para que el producto no sea fácilmente accesible a las plagas durante el tiempo que permanece almacenado o durante su traslado, y también para evitar la emanación de olores que las puedan atraer.

Ventilación. En el caso de los cereales, al hacer la recolección, se supera con frecuencia el umbral de temperatura necesario para el ataque de las plagas, por lo que hay que aplicar medidas encaminadas a enfriar el grano lo más rápidamente posible, ya que de forma natural lo hace muy despacio y el riesgo de ataque está presente un periodo más dilatado.

Secado. En algunos productos, como por ejemplo el maíz, hay que hacer un secado artificial antes del almacenamiento definitivo.

Almacenamiento. Las mercancías no se deben depositar directamente sobre el suelo, sino sobre soportes, preferentemente de plástico, para facilitar la aireación y permitir una inspección de esas zonas inferiores, ya que es ahí donde suele haber mayores problemas de humedad. También con el fin de facilitar la inspección, la localización de las mercancías y de la maquinaria conviene que estén separadas un metro de las paredes.


Fuentes:

- Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO) / Insectos que dañan granos de productos almacenados / http://www.fao.org/3/x5053S/x5053s00.htm#Contents

- Plagas de los productos almacenados. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario, Elisa Viñuela Sandoval [et al.] (1993)


Información recomendada:

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